Me
gustaría, hoy, empezar con este vídeo creado por la ONG Médicos del
Mundo para protestar contra la nueva reforma sanitaria que quiere
impulsar el gobierno de nuestro país con tal de ahorrar un poco de dinero.
Esta nueva reforma que quiere poner el gobierno dice, básicamente, que la asistencia sanitaria pública sólo se garantizará a aquellas personas que estén afiliadas a la Seguridad Social. Todos los demás, por ejemplo, inmigrantes sin papeles, sólo podrán recibir atención médica en dos casos excepcionales: por enfermedad muy grave o accidente, pero sólo hasta que reciban el alta, o por asistencia al embarazo, parto y postparto. Increíble, ¿verdad?
Son millones de personas las que llegan cada día a nuestro país proviniendo del tercer mundo, jugándose la vida por un sueño, por querer ofrecer un mundo mejor a sus hijos, y ahora resulta que cuando lleguen, seguramente con síntomas de hipotermia y con mucha necesidad de una asistencia médica digna de cualquier ser humano, nosotros vamos a decirles que se espabilen o que paguen por lo que necesitan. Ellos, que han dejado sus familias atrás, sus vidas, y que no tienen nada más que sus propias manos para salir adelante, van a ser tratados peor que animales que van al matadero. Van a ser abandonados a su suerte, como si no fuera ya bastante difícil sobrevivir hoy en día.
Sinceramente, no creo que haya que regalárselo todo pero, por lo menos, no vayamos a quitarles algo que les corresponde por derecho. A nadie, NADIE, se le puede negar la asistencia sanitaria sea negro, blanco, amarillo o rojo; viva en una mansión, en un piso, en una chabola o en el banco del parque. Todos tenemos derecho a ser tratados como personas.
Por suerte, contamos con profesionales con sólidos valores morales que no permitirán que ocurran estas injusticias. Puede que haya algunos que se aferren a esta desaforada ley, pero estoy segura de que no serán muchos.
Y quiero confesar, también, desde aquí, que en muchas ocasiones, cuando he acudido a un centro médico para ser atendida me he molestado al ver que inmigrantes pasaban por delante de mí, creyendo que yo estaba por encima de ellos. Y quizá lo que ellos tenían era más grave que lo que yo sufría. Hoy quiero pedirles perdón a todos, pero realmente no nos damos cuenta de lo injustos que podemos llegar a ser hasta que alguien o alguna asociación nos toca el corazón y nos abre los ojos y nos hace ver que las clases sociales todavía existen, aunque muchos se empeñen en negarlo.
Ah!!! Y también dejo el enlace de la página web dónde se puede firmar para protestar por esta injusta ley que quiere imponer esta birria de gobierno que esperemos que no dure mucho tiempo.
PÁGINA WEB - Derecho a curar.
Estoy contigo Rose !! ;-)
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