Si hay un mundo en el que todo es posible, este es el mundo de los sueños. Pero no los sueños que solemos imaginar mientras estamos despiertos, que son las cosas que desearíamos tener, sino los sueños que se manifiestan en nuestra mente mientras dormimos, que son los que surgen en nuestro inconsciente i que según algunos expertos tienen un significado sobre nosotros. Y que curioso también que sólo logremos acordarnos de algunos sueños mientras que olvidamos algunos otros.
Es increíble todas las cosas que pueden suceder en un solo sueño, cosas inimaginables que, sin embargo, en ocasiones, querríamos que fueran ciertas y reales al despertar. A veces, en esos sueños aparecen personas que creíamos olvidadas, que creíamos incapaces de hacernos surgir cualquier sentimiento, y tras despertar no podemos apartar a esta gente de nuestro pensamiento, dando vueltas y vueltas a todo lo que ha pasado en ese breve sueño y lo que significará: ¿será un deseo de esos que se tienen en lo más profundo de nuestro ser? ¿o será un hecho que refleja el significado de algo? No sé, es todo tan complejo que necesitaría horas y horas para intentar entenderlo.
Lo que me ha sucedido esta noche me ha dejado pensando todo el día. He soñado con alguien que ya creía muy lejano y que sin embargo no ha dejado de estar presente en mi pensamiento ni un solo minuto desde que me he despertado. Gracias a mi sueño he vuelto a la misma situación que hace unos cuantos años, con un muy amigo mío, con el cual no quise empezar ningun amorío por temor a perder nuestra amistad después. Pues bien, esta noche volvía a estar entre esa pared y sus brazos y él volvía a abalanzarse sobre mí para darme ese primer beso que todas queremos y, a diferencia de esa ocasión, esta vez yo permitía que ese beso sucediera. La diferencia es que todo esto sucedía ahora, cuando ya éramos más mayores, cuando ya no teníamos esa inocencia. Él me proponía que nos diéramos una oportunidad y yo aceptaba y terminábamos celebrándolo de la manera más fogosa que pueda existir. Y era maravilloso. Y hasta ahí he llegado porque, inoportunamente, me he despertado sin saber como terminaba todo esto.
Y ahora mi pregunta es: ¿qué significa todo esto? Debería empezar a indagar sobre lo que me ha querido decir mi subconsciente. Según los expertos, soñar con una persona que se conoce significa que el subconsciente está transmitiendo un mensaje sobre algo que debemos saber sobre ella o sobre sus propios deseos. Soñar que se besa a un hombre anuncia una aventura amorosa. Soñar que se mantiene sexo con alguien que se conoce y que no es la pareja, significa que somos reticentes a embarcarnos en una nueva relación o en un nuevo proyecto. Buf!!! Y no sería mejor pensar que muy en el fondo de mi ser, deseo con todas mis fuerzas que algo así suceda. Es sabido por mi gente más cercana que si este hombre volviera a aparecer en mi camino, quizá retomaría eso que dejamos aparcado a un lado ahora hace más de 12 años.
En fin, que cada uno piense lo que quiera. Yo seguiré viviendo mis sueños, y si estos son buenos, me acostaré con la esperanza de volver a retomar estos pequeños momentos de imaginación para saber como termina esa historia. Y si son malos, si se convierten en pesadillas, haré todo lo posible por despertarme para que todo se quede en eso, una mala pesadilla, pero nada más.
El blog de Rosemary
Mis pensamientos, reflexiones, etc. En fin, lo que se me pasa por la cabeza y por el corazón.
lunes, 5 de noviembre de 2012
jueves, 18 de octubre de 2012
Rebuscando en mi memoria.
Por simple supervivencia, para salir adelante, quise olvidar todo lo vivido en el pasado, pero no me di cuenta que, quizá, por esa causa no he podido recordar todos los momentos buenos que he pasado. Hoy he retrocedido en mi memoria, y me he dado cuenta que, a pesar de las cosas malas, hay muchas otras maravillosas. ¿Por qué será que cuando acabamos una relación sólo nos acordamos de lo malo? Puede que por eso sea tan difícil iniciar otro idilio, porque no somos capaces de ver más allá del dolor.
Y hoy he llegado a la conclusión que si no hubiera sido feliz, si no hubiera disfrutado de momentos fascinantes, no hubiera aguantado tantos años al lado de mi pareja. Juntos compartíamos un mundo diferente al que yo estaba acostumbrada. Él me enseñó que la vida no es tan bonita como la cuentan en los cuentos, que ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos, que bajo una fachada de hombre duro se puede llegar a esconder el corazón más frágil que existe, que las apariencias son sólo eso y que para juzgar a las personas hay que conocerlas más allá del exterior. Gracias a él, hoy soy la mujer que soy y puedo ser capaz de relacionarme con gente que pertenece a entornos distintos al mío.
He recordado durante tantos años los momentos dañinos, que había guardado en lo más profundo de mi memoria los instantes felices, esos en los que podía sentirme como una reina, como una mujer importante, respetada y muy querida y deseada. Había olvidado que en su mundo había sitio para mi, pues nadie me juzgó sin conocerme y, en cambio, en mi ambiente todo el mundo tenía prejuicios hacia la gente como él y muchos no quisieron acercarse ni siquiera para intentar conocerle. Es triste, pero es así. Olvidé todos esos momentos en los que me sentía la mujer más protegida del mundo, porque él era capaz de defenderme aún si no procedía.
Lo más triste es que cuando nos separamos sólo fui capaz de poner en la báscula las lágrimas, y dejé a un lado las sonrisas, los sueños de futuro. Quizá si las cosas hubieran ido de otra manera y no hubiéramos sido tan orgullosos, ahora seguiríamos juntos y yo continuaría con esa venda en los ojos que todo el mundo pretendía quitarme, pero que yo mantenía para no dejar de verle como mi héroe. Dicen que del amor al odio hay un paso, y yo sé que es cierto porque en algun momento he llegado a odiarle con la misma fuerza con la que lo había amado, porque si el daño sólo me hubiera salpicado a mi, quizá, hubiera sido capaz de perdonarlo pero cuando se ha lastimado a las personas que yo más quiero, las que me han dado la vida, me es imposible olvidar. Puede que con el tiempo podamos ser dos buenos amigos, cuando todos los perjuicios estén reparados, y recordemos todo lo malo como meras anécdotas. Esta noche, si hecho la vista atrás, puedo asegurar que no me arrepiento de haberle tenido en mi vida, porque gracias a él he aprendido que soy una mujer fuerte, capaz de enfrentarse a lo que sea.
Y hoy he llegado a la conclusión que si no hubiera sido feliz, si no hubiera disfrutado de momentos fascinantes, no hubiera aguantado tantos años al lado de mi pareja. Juntos compartíamos un mundo diferente al que yo estaba acostumbrada. Él me enseñó que la vida no es tan bonita como la cuentan en los cuentos, que ni los malos son tan malos ni los buenos son tan buenos, que bajo una fachada de hombre duro se puede llegar a esconder el corazón más frágil que existe, que las apariencias son sólo eso y que para juzgar a las personas hay que conocerlas más allá del exterior. Gracias a él, hoy soy la mujer que soy y puedo ser capaz de relacionarme con gente que pertenece a entornos distintos al mío.
He recordado durante tantos años los momentos dañinos, que había guardado en lo más profundo de mi memoria los instantes felices, esos en los que podía sentirme como una reina, como una mujer importante, respetada y muy querida y deseada. Había olvidado que en su mundo había sitio para mi, pues nadie me juzgó sin conocerme y, en cambio, en mi ambiente todo el mundo tenía prejuicios hacia la gente como él y muchos no quisieron acercarse ni siquiera para intentar conocerle. Es triste, pero es así. Olvidé todos esos momentos en los que me sentía la mujer más protegida del mundo, porque él era capaz de defenderme aún si no procedía.
Lo más triste es que cuando nos separamos sólo fui capaz de poner en la báscula las lágrimas, y dejé a un lado las sonrisas, los sueños de futuro. Quizá si las cosas hubieran ido de otra manera y no hubiéramos sido tan orgullosos, ahora seguiríamos juntos y yo continuaría con esa venda en los ojos que todo el mundo pretendía quitarme, pero que yo mantenía para no dejar de verle como mi héroe. Dicen que del amor al odio hay un paso, y yo sé que es cierto porque en algun momento he llegado a odiarle con la misma fuerza con la que lo había amado, porque si el daño sólo me hubiera salpicado a mi, quizá, hubiera sido capaz de perdonarlo pero cuando se ha lastimado a las personas que yo más quiero, las que me han dado la vida, me es imposible olvidar. Puede que con el tiempo podamos ser dos buenos amigos, cuando todos los perjuicios estén reparados, y recordemos todo lo malo como meras anécdotas. Esta noche, si hecho la vista atrás, puedo asegurar que no me arrepiento de haberle tenido en mi vida, porque gracias a él he aprendido que soy una mujer fuerte, capaz de enfrentarse a lo que sea.
Hay un punto en tu vida en el que te das cuenta: quién importa,
quién nunca importó, quién no importa más, y quién siempre importará.
De modo que no te preocupes por la gente de tu pasado,
hay una razón por la que no estarán en tu futuro.
sábado, 13 de octubre de 2012
Lo intentaron, pero no lo lograron.
Querían emular la gran fiesta independentista del día 11 de septiembre pero no lo consiguieron, es más, ni siquiera lograron convocar ni a un 10% de la población que ese día salió de sus casas para reivindicar eso que tanto deseamos. Sólo 6000 personas, casualmente todos con ascendencia no catalana, gritaron ayer, fiesta de la hispanidad, que eran catalanes y españoles. Me parece imposible que esas dos nacionalidades puedan sentirse en una misma persona, hay demasiadas cosas que las separan y muy pocas que las unan, por no decir casi ninguna.
No obtuvieron el éxito que esperaban porque en esta pequeña nación ya estamos cansados de que quieran "españolizarnos", de que nos roben, de que no nos den nuestro lugar, de que nos traten como un cero a la izquierda y, sobretodo, de que nunca nos escuchen. Sólo somos un mero instrumento para conseguir dinero para poder financiar proyectos que se llevan a cabo en otras comunidades autónomas no tan fructíferas como Cataluña. Estas personas que ayer salieron a la calle con una bandera de doble cara, no son más que una minoría no representativa del sentimiento tan fuerte de este país. No lograrán callarnos, ni asustarnos, ni tampoco nos van a hacer cambiar de opinión.
¿Quién estaba al frente de esa mini manifestación? Dirigentes del PP, dirigentes de Ciutadans, representantes de la Falange, etc. En definitiva, ayer Barcelona tuvo que aguantar la presencia de la derecha más radical, de fascistas que lo único que pretenden es hacernos retroceder cuarenta años atrás. Sólo ojeando la carta con la que convocaron ya nos podemos dar cuenta de lo que pretenden: provocar.
Y además, por si fuera poco, tenemos que aguantar que un padre con sus tres hijos, vestidos todos ellos con atuendos españolistas, se pasee por Plaza Universidad, dónde había manifestantes independentistas, esperando que no ocurriera ningun altercado. ¿A quién se le ocurre? ¿Acaso la manifestación no era en Plaza Cataluña? Si él quería provocar, ¿por qué tuvo que hacer participar a sus hijos también? Son menores y su padre tenía la obligación de protegerlos, de ahorrarles cualquier altercado que podía imaginarse que sucedería.
NOTICIA - Incidentes en Cataluña durante el día de la Hispanidad.
Menos mal que las elecciones están a la vuelta de la esquina. Menos mal que no tendremos que aguantar semejante odio por mucho tiempo. Si no nos quieren, que nos dejen ir.
No obtuvieron el éxito que esperaban porque en esta pequeña nación ya estamos cansados de que quieran "españolizarnos", de que nos roben, de que no nos den nuestro lugar, de que nos traten como un cero a la izquierda y, sobretodo, de que nunca nos escuchen. Sólo somos un mero instrumento para conseguir dinero para poder financiar proyectos que se llevan a cabo en otras comunidades autónomas no tan fructíferas como Cataluña. Estas personas que ayer salieron a la calle con una bandera de doble cara, no son más que una minoría no representativa del sentimiento tan fuerte de este país. No lograrán callarnos, ni asustarnos, ni tampoco nos van a hacer cambiar de opinión.
¿Quién estaba al frente de esa mini manifestación? Dirigentes del PP, dirigentes de Ciutadans, representantes de la Falange, etc. En definitiva, ayer Barcelona tuvo que aguantar la presencia de la derecha más radical, de fascistas que lo único que pretenden es hacernos retroceder cuarenta años atrás. Sólo ojeando la carta con la que convocaron ya nos podemos dar cuenta de lo que pretenden: provocar.
Y además, por si fuera poco, tenemos que aguantar que un padre con sus tres hijos, vestidos todos ellos con atuendos españolistas, se pasee por Plaza Universidad, dónde había manifestantes independentistas, esperando que no ocurriera ningun altercado. ¿A quién se le ocurre? ¿Acaso la manifestación no era en Plaza Cataluña? Si él quería provocar, ¿por qué tuvo que hacer participar a sus hijos también? Son menores y su padre tenía la obligación de protegerlos, de ahorrarles cualquier altercado que podía imaginarse que sucedería.
NOTICIA - Incidentes en Cataluña durante el día de la Hispanidad.
Menos mal que las elecciones están a la vuelta de la esquina. Menos mal que no tendremos que aguantar semejante odio por mucho tiempo. Si no nos quieren, que nos dejen ir.
lunes, 8 de octubre de 2012
Quien no arriesga, no gana.
Vale la pena levantarse un día con toda la fuerza necesaria para enfrentarse a la vida y proponerse hacer todo lo que nos apetezca. El presente es hoy y nuestro futuro depende de lo que hagamos en este momento. A mi me gusta imaginar que el día que mire hacia atrás, cuando sea viejecita, no me arrepentiré de no haber hecho algo que deseaba y necesitaba hacer.
Me temblaba el pulso, los nervios recorrían mi cuerpo, pero no lo dudé. Le hice llegar un mensaje a mi amor en el cual le comunicaba lo mucho que me gusta. Lo quise hacer de una forma especial, diferente, pero también un poco romántica. Y ahora sé que hice bien, que tener eso guardado y no poder decirlo me empezaba a dejar sin respiración, así que tenía que sacarlo y ahora estoy feliz de haberlo hecho. Todavía no tengo su respuesta pero sé que será más positiva de lo que yo esperaba. Porque últimamente se había perdido esa complicidad que habíamos llegado a tener, ya no existían esas bromas suyas para provocarme, y ya no tenía ese buenos días o buenas noches que salía de su boca. Después de haber hecho lo que hice, estoy volviendo a recuperar todo eso que anhelaba volver a tener. Sí, ahora volvemos a ser los de antes. Y estoy encantada.
Ya he dado el primer paso. Aún sabiendo que me hubiera podido costar su amistad valió la pena arriesgarse. Ahora sólo puedo pensar en lo que sucederá cuando lo tenga delante, cuando nos miremos a los ojos, cuando tenga que repetirle lo mismo que le dije ese día. No tengo miedo, al contrario, me apetece mucho ese encuentro. Y no me ha hecho falta inventar ninguna excusa para organizar una velada con él, porque él ya la ha propuesto y me ha tenido en cuenta. Contaré uno a uno los días que faltan para ese evento, y ese día me miraré en el espejo con la convicción de que no tendré que lamentar nunca el no haber dado ese pequeño paso. He tardado más de seis meses en darlo pero más vale tarde que nunca. Presiento que a partir de este momento, todos esos encuentros vamos a disfrutarlos con mayor intensidad.
Me temblaba el pulso, los nervios recorrían mi cuerpo, pero no lo dudé. Le hice llegar un mensaje a mi amor en el cual le comunicaba lo mucho que me gusta. Lo quise hacer de una forma especial, diferente, pero también un poco romántica. Y ahora sé que hice bien, que tener eso guardado y no poder decirlo me empezaba a dejar sin respiración, así que tenía que sacarlo y ahora estoy feliz de haberlo hecho. Todavía no tengo su respuesta pero sé que será más positiva de lo que yo esperaba. Porque últimamente se había perdido esa complicidad que habíamos llegado a tener, ya no existían esas bromas suyas para provocarme, y ya no tenía ese buenos días o buenas noches que salía de su boca. Después de haber hecho lo que hice, estoy volviendo a recuperar todo eso que anhelaba volver a tener. Sí, ahora volvemos a ser los de antes. Y estoy encantada.
Ya he dado el primer paso. Aún sabiendo que me hubiera podido costar su amistad valió la pena arriesgarse. Ahora sólo puedo pensar en lo que sucederá cuando lo tenga delante, cuando nos miremos a los ojos, cuando tenga que repetirle lo mismo que le dije ese día. No tengo miedo, al contrario, me apetece mucho ese encuentro. Y no me ha hecho falta inventar ninguna excusa para organizar una velada con él, porque él ya la ha propuesto y me ha tenido en cuenta. Contaré uno a uno los días que faltan para ese evento, y ese día me miraré en el espejo con la convicción de que no tendré que lamentar nunca el no haber dado ese pequeño paso. He tardado más de seis meses en darlo pero más vale tarde que nunca. Presiento que a partir de este momento, todos esos encuentros vamos a disfrutarlos con mayor intensidad.
Más vale arrepentirse por lo que has hecho, que
arrepentirse de nunca haberlo intentado.
viernes, 21 de septiembre de 2012
En el amor, todo vale.
Ojalá esta noche no se hubiera terminado tan pronto. Y es que cuando estoy junto a él, el reloj corre más que de costumbre y una hora parece que sólo haya sido un minuto. Me hubiera gustado congelar el tiempo en ese mismo instante en que sus ojos se han cruzado con los míos, o cuando las palabras salían de su boca para comentarme algo sólo a mi, o cuando su mano ha rozado mi piel. Pero no soy una superhéroe y me tengo que conformar con guardar en algún recóndito rinconcito de mi cerebro estos momentos para que no se pierdan, y para que no los pueda olvidar.
Todo hubiera sido perfecto si la otra no hubiera estado allí. Más de una vez mi mirada se ha dirigido a ella para observar sus movimientos, sus gestos, sus posturas, etc. Ojalá hubiera tenido una varita mágica, de estas que aparecen en los cuentos de hadas, para que, por un momento, ella hubiera desaparecido de la escena y que todo hubiera vuelto a ser como al principio, cuando ella todavía no se había cruzado en nuestras vidas porque no la conocíamos, y yo disfrutaba de una complicidad especial con mi amor.
¿Por qué cada vez que estoy al lado de esta chica me siento tan pequeña, tan insignificante? No sé..., pero de lo que sí puedo estar segura es que nadie es inferior a nadie pero que el simple pensamiento de que ella haya podido intimar con él, me hace sentirme imperfecta, preguntándome por qué ella si y yo no. Quizá sean celos, o envidia, pero bajo mis ojos ella es una chica sin nada que la haga especial y no puedo llegar a entender qué es lo que pueda tener ella para haber conseguido echarme a mi a un lado. Hoy los dos se han marchado juntos, pero al pasar cerca he podido comprobar que cada uno se dirigía a sendas casas... ¡Qué tranquilidad! Porque mi mayor temor era ver con mis propios ojos que mis miedos se podían confirmar.
Yo sigo sin perder la esperanza y pienso seguir luchando. Porque cada día que pasa me doy cuenta de que es el hombre ideal, es perfecto. No me importa cuantas mujeres se pongan por delante, no pienso tirar la toalla. Y el día que consiga respirar el mismo aire que él respire, sentiré que todo el sufrimiento ha valido la pena porque ya habré conseguido eso a lo que llaman felicidad.
Todo hubiera sido perfecto si la otra no hubiera estado allí. Más de una vez mi mirada se ha dirigido a ella para observar sus movimientos, sus gestos, sus posturas, etc. Ojalá hubiera tenido una varita mágica, de estas que aparecen en los cuentos de hadas, para que, por un momento, ella hubiera desaparecido de la escena y que todo hubiera vuelto a ser como al principio, cuando ella todavía no se había cruzado en nuestras vidas porque no la conocíamos, y yo disfrutaba de una complicidad especial con mi amor.
¿Por qué cada vez que estoy al lado de esta chica me siento tan pequeña, tan insignificante? No sé..., pero de lo que sí puedo estar segura es que nadie es inferior a nadie pero que el simple pensamiento de que ella haya podido intimar con él, me hace sentirme imperfecta, preguntándome por qué ella si y yo no. Quizá sean celos, o envidia, pero bajo mis ojos ella es una chica sin nada que la haga especial y no puedo llegar a entender qué es lo que pueda tener ella para haber conseguido echarme a mi a un lado. Hoy los dos se han marchado juntos, pero al pasar cerca he podido comprobar que cada uno se dirigía a sendas casas... ¡Qué tranquilidad! Porque mi mayor temor era ver con mis propios ojos que mis miedos se podían confirmar.
Yo sigo sin perder la esperanza y pienso seguir luchando. Porque cada día que pasa me doy cuenta de que es el hombre ideal, es perfecto. No me importa cuantas mujeres se pongan por delante, no pienso tirar la toalla. Y el día que consiga respirar el mismo aire que él respire, sentiré que todo el sufrimiento ha valido la pena porque ya habré conseguido eso a lo que llaman felicidad.
Te extraño, porque vive en mi tu recuerdo,
te olvido, a cada minuto lo intento,
te amo, y es que ya no tengo remedio
te extraño, te olvido y te amo, de nuevo.
domingo, 16 de septiembre de 2012
Primer paso hacia la independencia.
Carta de Catalunya a España:
Escucha España, hemos llegado al final de nuestro camino. Quiero separarme. No me habría imaginado hace unos años que llegaría a este extremo pero lo nuestro no tiene futuro. Te veo como un marido antipático, que me maltrata i me explota. No me pesa recordar que te he querido i que me he esforzado para salvar nuestra relación, pero tu siempre me has tenido como una propiedad. Te he servido y has presumido de mi. Algunas veces y sólo cuando has buscado algo de mi, me has dicho que me querías, pero con la boca pequeña; es muy triste, después de todo lo que yo he hecho para que fuéramos mejor. Todavía hay cosas que me gustan de ti, no me importa reconocerlo, por ejemplo, tu preciosa lengua castellana. Qué pena que durante todos estos años no hayas mostrado el más mínimo interés por la mía. Tus reyes te los puedes quedar, me salen muy caros. Tenemos una historia y unos hijos juntos, pero ahora quiero romper contigo. Conozco bien tus estrategias: me dirás que tu sin mi no serás nada, que nos necesitamos. Para ti, la manera de arreglar las cosas es que yo renuncie a ser lo que soy. Nunca pensé que llegaría a sentir el desamor que siento por ti. Ahora convendría que nos pusiéramos de acuerdo i viéramos como repartimos las cosas y como seguimos criando a nuestros hijos. Tengo claro que te tendré que pasar una pensión, pero no me importa. Siempre has llevado mal que yo ganara más que tu. Con la generosidad que yo te he demostrado siempre.... ¡qué absurdo! Lo nuestro podría haber sido un éxito, pero ahora te quiero decir adiós de manera civilizada, si puede ser. Hasta hoy no te habías creído que tomaría esta decisión, pero ya no es mi problema. Intenta mantener un poco de dignidad, si puedes. Yo tengo ganas de vivir y también tengo muchos proyectos. No te diré esa frase que te gusta tanto de "llora como mujer lo que no has sabido defender como un hombre", porque además de ser machista, debe ser falsa. Tómalo como quieras, pero quiero dejarte. Qué tengas mucha suerte. ADIÓS ESPAÑA.
Después de la increíble manifestación del pasado 11 de septiembre, en la que la mayoría de catalanes salimos a la calle para reivindicar nuestro derecho a decidir sobre la independencia de nuestro pequeño país, me veo con la necesidad de escribir sobre el histórico acontecimiento que sucedió. Ese día ocurrió algo impensable para muchos carcas españoles, una nación levantó su voz para gritar con mucha fuerza que estamos cansados de que nos expriman, de que nos exploten y que tenemos ganas de empezar nuestro propio camino, en soledad.
Ese día se nos puso la piel de gallina, los escalofríos nos recorrían el cuerpo, al ver que lo que muchos llevábamos soñando desde nuestra infancia podría hacerse realidad algún día, esperemos que sea pronto. Un sólo grito se escuchó durante cuatro intensas horas en la ciudad de Barcelona: INDEPENDENCIA. Nadie dijo que fuera fácil, pero no podemos perder la esperanza de que ocurrirá. Y ese día muchos sabremos que todo el esfuerzo ha valido la pena, porque nuestros descendientes crecerán en un país que amará sus tradiciones, su cultura, su lengua; un país que no necesitará esclavizar a nadie que no quiera estar en él; un país dónde todos sus habitantes se muestren realmente identificados con lo que representan y con lo que son.
¿Acaso no es justo lo que pedimos? Cuando alguien no está a gusto en mi casa, tiene la opción de irse, yo no le obligo a quedarse... ¿por qué el gobierno español se empeña en retenernos en un sitio donde no queremos estar? Todos seríamos más felices si nos hicieran caso, ni nosotros les molestaríamos ni ellos tendrían que aguantar nuestros reproches. Pero quizá lo que nos les deja tomar esta decisión es que necesitan la estabilidad material que Catalunya les proporciona, y que sin nosotros se ven incapaces de salir adelante. Es la única razón que se me ocurre para que no nos den lo que llevamos anhelando desde hace tiempo. Ojalá algun día pueda gritarle al mundo que soy catalana, sin necesidad de añadir, con la boca pequeña, que también tengo que ser española por obligación.
Dejo aquí algunas imagenes de ese maravilloso día. Cada vez que las veo, me doy cuenta de que el sueño de muchas personas catalanas está muy cerca. VISCA CATALUNYA!!!!
martes, 11 de septiembre de 2012
Sí al trabajo, no a la explotación.
Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero hay que tener mucha fe para creer, a veces, que se abrirá alguna ventana, por pequeña que sea, cuando las cosas no salen según lo previsto. Y parece que la vida se empeña en darnos todos los golpes juntos, porque cuando una cosa se estropea y sale mal, parece que sea como un castillo de naipes y todo lo demás se descomponga también.
Es lo que tiene ilusionarse con algo, que si no sale bien, volver a la realidad es muy duro. Y entonces, el futuro se nos muestra borroso y parece que nunca vamos a ver salir el sol. Sólo espero que mañana cuando me despierte vea, al menos, un rayito de luz en mi futuro que me deje ver que habrá una solución para mi.
Ya hace días que comenté que había perdido la esperanza de estar con el amor de mi vida pero ahora también he dejado escapar un trabajo que, quizá, con los tiempos que corren no tendría que haber rechazado pero es que, ante todo, está la dignidad de una persona y hacer un trabajo a cambio de un salario muy muy bajo, es explotación. Y por suerte, en este país, todavía se mantiene alguna ley que protege a los trabajadores. Lo he meditado mucho, he consultado con otras personas, y creo que al final, he tomado la decisión adecuada. Sé que en algun lugar tiene que haber un empleo digno que yo pueda realizar.
Pero... ¿qué pasa si no lo encuentro? ¿Qué pasa si me he equivocado por rechazar semejante oferta? Sólo el tiempo lo dirá. Lo que me consuela es que me haya equivocado o haya tomado la decisión adecuada, aprenderé de esta experiencia y para la próxima vez me mantendré con los pies en el suelo antes de hacer castillos de arena. Y es que las cosas no hay que sentirlas propias hasta que se tienen de verdad.
Pero aquí estoy y tendré que aprender a sacar fuerzas del interior de mi alma para continuar buscando, porque la felicidad completa debe estar esperandóme en algún rincón de mi futuro. Y no pararé hasta encontrarla. Y es que si algo me ha enseñado la vida es que no nos podemos conformar con lo que nos ofrecen, y siempre, siempre, hay que aspirar y luchar por los sueños que uno tiene. Y algún día echaré la vista atrás y me sentiré satisfecha de haber conseguido las tres cosas que dicen que hay que tener para ser completamente feliz: salud, dinero y amor. Hasta entonces, caminaré lo que haga falta aunque me canse y sienta dolor.
Es lo que tiene ilusionarse con algo, que si no sale bien, volver a la realidad es muy duro. Y entonces, el futuro se nos muestra borroso y parece que nunca vamos a ver salir el sol. Sólo espero que mañana cuando me despierte vea, al menos, un rayito de luz en mi futuro que me deje ver que habrá una solución para mi.
Ya hace días que comenté que había perdido la esperanza de estar con el amor de mi vida pero ahora también he dejado escapar un trabajo que, quizá, con los tiempos que corren no tendría que haber rechazado pero es que, ante todo, está la dignidad de una persona y hacer un trabajo a cambio de un salario muy muy bajo, es explotación. Y por suerte, en este país, todavía se mantiene alguna ley que protege a los trabajadores. Lo he meditado mucho, he consultado con otras personas, y creo que al final, he tomado la decisión adecuada. Sé que en algun lugar tiene que haber un empleo digno que yo pueda realizar.
Pero... ¿qué pasa si no lo encuentro? ¿Qué pasa si me he equivocado por rechazar semejante oferta? Sólo el tiempo lo dirá. Lo que me consuela es que me haya equivocado o haya tomado la decisión adecuada, aprenderé de esta experiencia y para la próxima vez me mantendré con los pies en el suelo antes de hacer castillos de arena. Y es que las cosas no hay que sentirlas propias hasta que se tienen de verdad.
Pero aquí estoy y tendré que aprender a sacar fuerzas del interior de mi alma para continuar buscando, porque la felicidad completa debe estar esperandóme en algún rincón de mi futuro. Y no pararé hasta encontrarla. Y es que si algo me ha enseñado la vida es que no nos podemos conformar con lo que nos ofrecen, y siempre, siempre, hay que aspirar y luchar por los sueños que uno tiene. Y algún día echaré la vista atrás y me sentiré satisfecha de haber conseguido las tres cosas que dicen que hay que tener para ser completamente feliz: salud, dinero y amor. Hasta entonces, caminaré lo que haga falta aunque me canse y sienta dolor.
lunes, 3 de septiembre de 2012
Recuerdo para mi perrito Bobi.
Desde pequeñita había deseado tener una mascota pero la negativa de mis padres lo impidió, pues no teníamos ni recursos para mantenerlo ni disponibilidad de horario para atenderlo. Así que me resigné a ver a los otros canes en el parque, viendo como sus amos paseaban felices junto a ellos y me limité a soñar que algun día, cuando fuera mayor, tendría todos los que me había imaginado. Mi estima por el mundo canino llegó a tal punto que me sabía casi todas las razas existentes, sus características físicas, sus manías, sus caracteres, etc.
Y entonces un día, como ya era habitual cada lunes de Pascua, unos amigos de mis padres nos invitaron a su casa en el campo. Y allí estaba él, el perro más especial que tendré jamás. Estaba acompañado de otro perro y por lo visto se habían escapado de su casa y habían llegado hasta allí. Bobi era el mayor en edad pero también el pequeño en tamaño. Un pequinés con la cara más bonita que se haya visto jamás, un poco viejo, pero con un espíritu muy joven. Ya desde que nos vio se decidió a seguirnos... ¿caprichos del destino? Y nos enamoró. Hasta tal punto nos encandiló que no quería irme de allí sin él, porque ya desde ese mismo momento empecé a quererlo y sabía que si no me lo llevaba me arrepentiría, y lo echaría de menos. El único que se negó a llevárnoslo fue mi padre pero al ver que me había "encadenado" al columpio y que no me movería hasta irme con Bobi, finalmente aceptó y esa misma noche mi precioso perrito durmió bajo nuestro techo.
Días más tarde nos enteramos que el dueño de Bobi sólo había ido a buscar al otro que se había escapado, dejando a este a nuestro cargo, ya que, cómo él dijo, ya era viejo y no lo quería. ¡Qué alegría para nosotros! Ansiábamos a cada minuto que el dueño no nos los reclamara porque ya nos habíamos encariñado demasiado con él. Y se quedó, y fue nuestro. Y a pesar de que estaba malito pudo resistir 2 años y medio maravillosos a nuestro lado, y a pesar de su vejez nos hizo una familia muy feliz. Era increíble llegar a casa del colegio y que él nos esperara detrás de la puerta, salir de paseo con él, cuidarlo cuando estaba enfermo, disfrutar de su compañía, y, en definitiva, fue un placer quererlo y darle la mejor vejez que un perro pueda tener. No teníamos dinero pero a él nunca le faltó nada, ni un medicamento, ni un plato de comida, ni cariño; al contrario, nos desvivíamos por nuestro pequinés.
Pero llegó el día y esa noche Bobi ya no se tumbaba para dormir, no podía. Lo llevamos al veterinario y nos dijo que ya no podían hacer nada por él, y que lo mejor era ponerle la temida inyección para acabar más rápido con todo. En ese momento, yo me negué, pues no iba a quitarle ni un segundo de vida a mi perrito, aún albergaba una ínfima esperanza de que la veterinaria se equivocara. Así que nos lo llevamos a casa en brazos, pues él ya no podía ni andar. Al poco de llegar a casa, mi perrito falleció. Nunca podré olvidar su última mirada, llena de paz, pues el dolor se había acabado. Ahora, con el paso del tiempo, pienso que fui egoísta al negarle esa inyección a mi perro, pues no tenía derecho a hacerle sufrir más tiempo, no había remedio y le hubiera evitado dolor. Espero que desde donde esté pueda perdonarme. Ahora he entendido que querer es aliviar el sufrimiento del otro aún cuando ello provoque nuestro propio dolor.
No puedo evitar derramar unas lágrimas mientras escribo esto pero es que son tantos los recuerdos que me vienen a la memoria...
Dedicado a mi Bobi. Siempre, siempre te querremos y nunca, nunca te olvidaremos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
