martes, 11 de septiembre de 2012

Sí al trabajo, no a la explotación.

Dicen que la esperanza es lo último que se pierde, pero hay que tener mucha fe para creer, a veces, que se abrirá alguna ventana, por pequeña que sea, cuando las cosas no salen según lo previsto. Y parece que la vida se empeña en darnos todos los golpes juntos, porque cuando una cosa se estropea y sale mal, parece que sea como un castillo de naipes y todo lo demás se descomponga también. 

Es lo que tiene ilusionarse con algo, que si no sale bien, volver a la realidad es muy duro. Y entonces, el futuro se nos muestra borroso y parece que nunca vamos a ver salir el sol. Sólo espero que mañana cuando me despierte vea, al menos, un rayito de luz en mi futuro que me deje ver que habrá una solución para mi.

Ya hace días que comenté que había perdido la esperanza de estar con el amor de mi vida pero ahora también he dejado escapar un trabajo que, quizá, con los tiempos que corren no tendría que haber rechazado pero es que, ante todo, está la dignidad de una persona y hacer un trabajo a cambio de un salario muy muy bajo, es explotación. Y por suerte, en este país, todavía se mantiene alguna ley que protege a los trabajadores. Lo he meditado mucho, he consultado con otras personas, y creo que al final, he tomado la decisión adecuada. Sé que en algun lugar tiene que haber un empleo digno que yo pueda realizar. 

Pero... ¿qué pasa si no lo encuentro? ¿Qué pasa si me he equivocado por rechazar semejante oferta? Sólo el tiempo lo dirá. Lo que me consuela es que me haya equivocado o haya tomado la decisión adecuada, aprenderé de esta experiencia y para la próxima vez me mantendré con los pies en el suelo antes de hacer castillos de arena. Y es que las cosas no hay que sentirlas propias hasta que se tienen de verdad.

Pero aquí estoy y tendré que aprender a sacar fuerzas del interior de mi alma para continuar buscando, porque la felicidad completa debe estar esperandóme en algún rincón de mi futuro. Y no pararé hasta encontrarla. Y es que si algo me ha enseñado la vida es que no nos podemos conformar con lo que nos ofrecen, y siempre, siempre, hay que aspirar y luchar por los sueños que uno tiene. Y algún día echaré la vista atrás y me sentiré satisfecha de haber conseguido las tres cosas que dicen que hay que tener para ser completamente feliz: salud, dinero y amor. Hasta entonces, caminaré lo que haga falta aunque me canse y sienta dolor.

No hay comentarios:

Publicar un comentario